CRISPR:el revolucionario sistema de edición genética

Antes de nada:
Todo lo que determina nuestras características y funciones, se encuentran en nuestro Material Genético: ADN  (Ácido Desoxirribonucléico).

Todos los seres vivos tenemos un ADN similar, formado por nucleótidos.
Este código genético, es común a todos los organismos. Es decir que el ADN de un ser humano puede ser “leído” dentro de una bacteria, y una planta puede interpretar la información genética de otra planta diferente.  A esto se la conoce como “universalidad del código genético”.
Esto es un concepto  muy importante a tener en cuenta para comprender este tema, como la posibilidad de generar organismos transgénicos, y que las instrucciones del ADN de un organismo puedan determinar nuevas características en organismos totalmente diferentes.
La función del ADN:
Tiene toda la información, tiene las instrucciones que determinan las características, forma y función del organismo. Además, a través del ADN se transmiten esas características a los descendientes durante la reproducción, tanto sexual como asexual. Todas las células, procariotas y eucariotas, contienen ADN en sus células.

Una vez teniendo este concepto básico sobre nuestro ADN, nos ha parecido importante compartir el artículo que hemos encontrado sobre los últimos avances de la ciencia refiriendose a la modificación genética.

En la universidad de Harvard han desarrollado un procedimiento capaz de controlar las cuatro bases de las que se compone el ADN. La técnica CRISPR permite secuenciar el ADN pero no puede repararlo. La mitad de enfermedades genéticas están ocasionadas por un minúsculo error en las bases nitrogenadas.
Desde este momento la mejora ha sido poder editar las letras del material genético con el objetivo de tratar de curar enfermedades, prevenir las hereditarias y corregir errores puntuales en el material genético de los embriones humanos.

Por nuestra parte opinamos que es un gran avance ya que muchas de las enfermedades hereditarias podrán ser diagnosticadas antes del nacimiento del embrión. 

Fuente: eldiario.esc y www.chilebio.cl




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